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Le dijeron que se moría y se gastó hasta el último centavo

Le diagnosticaron un cáncer terminal. Pero al año se dieron cuenta que se habían equivocado. Tarde: ahora sólo le queda su propia lápida

Andy Lees es un escocés de 72 años y según los pronósticos de los médicos que lo atendieron hace un año, a esta altura ya tendría que estar del otro lado. Hoy vive, pero está arruinado por un diagnóstico médico errado.

Según publica The Times, a Lees le diagnosticaron un cáncer terminal hace un año y por eso decidió gastar toda su fortuna. Le dio 1.200 euros a cada uno de sus cinco hijos y 2.500 a cada uno de sus nietos. Además, pagó por adelantado los 8.000 euros que costaba su funeral y regaló 3.600 libras a sus amigos.